martes, 30 de septiembre de 2014

NOVOROSSIA

La imagen que presenta la prensa atlantista sobre los acontecimientos en Lugansk y Donetsk no tiene en cuenta los reclamos de la población local. El problema fundamental es que lo que allí sucede no es un simple levantamiento contra el poder de Kiev sino la expresión y consolidación de un ideal bien definido. Conocedor de esa región por haberla recorrido desde hace 40 años, Alain Benajam explica aquí los símbolos del nuevo Estado que se define a sí mismo como «Novorossia».




La «Novorossia», cuya denominación exacta sería «Unión de Repúblicas Populares de Novorossia» o más bien «Unión de Repúblicas Populares de Nueva Rusia», acaba de hacer su entrada entre los Estados constituidos democráticamente y, aunque no ha recibido el reconocimiento de la comunidad internacional, existe y funciona. Y la existencia misma de esta «Unión de Repúblicas Populares de Nueva Rusia» ya constituye de por sí una pequeña revolución. Veamos por qué.
Cada uno de los términos y símbolos con los que se identifica esta Nueva Rusia han sido cuidadosamente seleccionados y revisten un profundo significado.
La nueva Rusia, o Novorossia, se define como rusa por su cultura e idioma. Pero no reclama integrarse a la Federación Rusa. La Federación Rusa es un Estado federal multiétnico que se extiende desde el Mar Báltico hasta el Océano Pacífico y al que pertenecen un gran número de repúblicas autónomas y pueblos que no son de cultura rusa.

¿Cómo se define la pertenencia nacional?

Las fronteras de los Estados son fruto de la Historia y de sus conflictos y no siempre tienen en cuenta las fronteras culturales y lingüísticas. Los Estados modernos se definen por elementos que no son necesariamente la etnia y la cultura. Si bien la etnia es imprecisa y solamente puede describir pueblos aislados como grupos tribales, la cultura define esencialmente una comunidad por su lengua y sus referencias históricas. Por su parte, el Estado moderno se define por un territorio limitado por fronteras reconocidas mutua e internacionalmente. El primer tratado de reconocimiento mutuo de fronteras fue la célebre Paz de Westfalia, firmada en 1648 como resultado de la terrible guerra de 30 años que devastó Europa. Cada Estado internacionalmente reconocidos aplica en su territorio una serie de leyes y un derecho específico. La definición del Estado moderno está vinculada a la definición de nación. Hoy hablamos de Estado-Nación, lo cual indica que la pertenencia a una nación se define únicamente a través de la legalidad.
La pertenencia a un espacio cultural y lingüístico y la pertenencia a un Estado Nación están hoy perfectamente delimitadas. Numerosos Estados integran poblaciones con diferentes lenguas y culturas. En Europa, se hallan en ese caso países como Suiza, Bélgica, España, el Reino Unido y Finlandia. En África y en el Oriente, los colonizadores modelaron Estados sin tener en cuenta las diferencias históricas y culturales entre las poblaciones pero estas aceptaron las fronteras legalizadas, y todos se atienen a ellas, creando así nuevas naciones calcadas sobre nuevos Estados.
Poblaciones que se caracterizan por una misma cultura y una misma lengua también pueden conformar Estados diferentes, como la República Francesa y la provincia de Quebec, perteneciente esta última al Estado federal canadiense. Los pueblos anglófonos de origen europeo emparentados con el antiguo imperio británico hoy forman varios Estados diferentes, como Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Lo mismo sucede en el mundo hispánico con Latinoamérica. Y Alemania estuvo dividida durante años en dos Estados diferentes.
Pero la existencia de Estados mutuamente reconocidos por la comunidad internacional no significa que los pueblos lleguen a reconocerse nacionalmente en Estados que los ignoran en el plano cultural y lingüístico. Por ejemplo, numerosos pueblos colonizados por otros Estados han luchado duramente para tener la posibilidad de formar un Estado autónomo, como Argelia, que luchó por separarse de Francia. Durante la postguerra, la Carta de la ONU definió el derecho a la autodeterminación de los pueblos que quieren convertirse en Estados independientes, generalmente a través de un referéndum. Ese derecho de los pueblos a disponer de sí mismos, proclamado y defendido por Charles De Gaulle, es un importante aspecto del derecho internacional. Ello implica que ningún Estado-Nación reconocido por la comunidad internacional tiene una composición definitiva sino que está constantemente sometido a la voluntad de quienes forman parte de él.
Volviendo a la Nueva Rusia, estamos efectivamente ante un nuevo Estado ruso. A pesar de ser culturalmente ruso, se define legalmente como un Estado que no es la Federación Rusa. Por ejemplo, si la provincia canadiense de Quebec lograse la independencia formando un nuevo Estado francés, hablaríamos entonces de «Nueva Francia».

¿Qué significa «República Popular»?

La Nueva Rusia, o Novorossia, es un Estado federal conformado por Repúblicas Populares. Por el momento, y temporalmente, no cuenta más que dos Repúblicas: la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, cuyos límites siguen siendo los de los antiguos oblast ucranianos así denominados. La Nueva Rusia tendrá por vocación reunir en el marco de una autodeterminación los demás oblast de la ex Ucrania que decidan democráticamente –mediante referéndum– constituirse en Repúblicas Populares e incorporarse a la Unión de Repúblicas de la Nueva Rusia.
Recordemos que la ex Ucrania fue desde siempre una provincia rusa. Es incluso el lugar donde se fundó Rusia –la Rus. Esa ex Ucrania fue arbitrariamente delimitada por la URSS, sin que mediase nunca algún tipo de consulta con toda la diversidad de poblaciones que vivían en esa región. Hoy en día, ya que estamos en tiempos de democracia, el hecho de organizar algún tipo de consulta para que los diferentes pueblos que componen ese Estado artificial y reciente expresen su deseo resulta perfectamente adecuado y conforme al derecho internacional.
Los fundadores de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk insisten en el término «popular». Esa definición corresponde a la utilizada históricamente por Estados que formaron parte de la esfera soviética después de la Segunda Guerra Mundial, Estados que se definían como constructores del socialismo. El socialismo, según su definición marxista-leninista, se rige por la propiedad social de los medios de producción y de intercambio. También según la misma definición marxista-leninista, el socialismo y el comunismo son sistemas completamente diferentes ya que en el comunismo, descrito en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels en 1848, ya no existe la propiedad y, por lo tanto, no existe la propiedad social, no existe el Estado, no existen masas asalariadas. El uso del término «comunista» para describir aquellos Estados proviene de la propaganda estadounidense. De hecho, hasta el día de hoy ningún Estado se ha proclamado comunista.
En la conferencia de prensa que ofreció vía Skype el sábado 6 de septiembre, Pavel Gubarev –uno de los iniciadores de la República Popular de Donetsk y ex gobernador «popular», dejó en claro que ha terminado el reino de los oligarcas en Novorossia y que esta cumpliría así uno de los principales reclamos de Maidan.
¿Quiénes son los llamados oligarcas que se ceban en Ucrania, Rusia y en otros de los países que abandonaron la vía del socialismo? Son en su mayoría ex «apparatchiks» surgidos de lanomenklatura de los Estados anteriores, pero también hay entre ellos criminales mafiosos que adquirieron las industrias estatales por la fuerza e ilegalmente haciéndose así inmensamente ricos. Rusia ha frenado un poco ese fenómeno y los oligarcas que habían puesto en peligro el Estado ruso en tiempos de Boris Yeltsin han sido puestos bajo control por Vladimir Putin, encarcelando a algunos y sometiendo a otros. En Ucrania, el fenómeno de los llamados oligarcas resultó particularmente devastador. Unos pocos individuos acumularon fortunas inmensas mientras que el pueblo se empobrecía. Ucrania se convirtió el país de Europa que tenía los salarios más bajos (incluso más bajos que en China).
El término «popular» no significa un regreso a los tiempos de la URSS, donde toda la actividad económica se hallaba en manos del Estado. Lo que significa es que las grandes industrias, como el sector de la energía, la industria pesada y la importante industria del armamento, estarán bajo control del pueblo en los nuevos Estados federales. La Unión de Repúblicas Populares de Nueva Rusia no tiene intenciones de convertirse en una nueva URSS, considerada antidemocrática bajo el control de un partido único, pero sí reconoce ciertos aspectos positivos de la URSS, país donde todos y cada uno de los ciudadanos tenía derecho a la salud, a la vivienda y al empleo.

La divisa y la bandera de Novorossia

Por cierto, la divisa de la Unión de Repúblicas Populares de la Nueva Rusia es «Libertad y Trabajo», lo cual evidencia la voluntad de garantizar la libertad de cada ciudadano y de favorecer a los trabajadores y no a los oligarcas.
Estos valores de Libertad y Trabajo están representados en su bandera, donde se combinan la bandera roja de los trabajadores, la de la Comuna de París, el mausoleo donde reposa Lenin y la cruz de San Andrés. Este santo es el patrón de Rusia por ser el fundador de la Iglesia de Constantinopla, que dio origen a la evangelización de esa nación, y está representado por una bandera blanca que porta una cruz azul –la llamada cruz de San Andrés, recuerda el suplicio del santo.
Aunque no es obligatorio, esa bandera también puede llevar el escudo de armas de la Novorossia. En él aparece el águila bicéfala que simboliza las antiguas monarquías eslavas, pero coronada por un elemento de albañilería de aspecto industrial, lo cual indica el carácter eslavo y ruso de la Nueva Rusia. En el centro del escudo figura un cosaco, para recordar que esta región es también el país de los cosacos. Bajo la garra izquierda del águila puede verse un martillo, que representa a los trabajadores de la metalurgia. Bajo la garra derecha puede verse un ancla ya que la Nueva Rusia incluye el puerto marítimo de Mariupol, en el Mar de Azov, con acceso al Mar Negro a través del estrecho de Kerch. En su garra derecha, el águila bicéfala encierra una espiga de trigo, símbolo de la paz, y en la garra izquierda un haz de flechas, símbolo de la guerra, simbolizando así que la Nueva Rusia aspira a vivir en paz pero que sabrá defenderse, como ya lo ha demostrado. Encima de la corona figura una banderola en la que puede leerse la palabra «Novorossia» en caracteres cirílicos. Bajo el águila aparece, en ruso, la divisa «Trabajo y Libertad».

El sincretismo de los valores de Novorossia

La bandera de la Unión de Repúblicas Populares de Nueva Rusia contiene así un sincretismo en el que se expresan ciertos valores.
- El valor del trabajo, de los trabajadores y de sus organizaciones políticas pasadas y presentes que se plantean como objetivo liberar el mundo del sistema capitalista, valor simbolizado por la bandera roja.
- Los valores tradicionales e históricos, representados por la cruz de San Andrés, defendidos por el pueblo ruso, que no puede vivir sin ellos.
- El valor de la historia, marcada por el cristianismo ortodoxo pero también por el recuerdo de los encarnizados combates de la Gran Guerra Patria contra el nazismo y sus colaboradores ucranianos encabezados por Stepan Bandera. Esas luchas contra el fascismo ucraniano y el nazismo alemán están representadas por la cinta de San Jorge, símbolo del inmenso sacrificio realizado por el pueblo ruso para salvar la madre patria. Hoy portan la cinta de San Jorge los soldados de la Novorossia que luchan contra la junta de Kiev, que llegó al poder aupada por Estados Unidos como resultado de un golpe de Estado particularmente sangriento. Ese golpe de Estado utilizó grupos y partidos neonazis como Pravy Sektor y Svoboda, el ex Partido Nacionalsocialista ucraniano. Esos partidos utilizan ostensiblemente símbolos nazis, expresan abiertamente su antisemitismo y, calificando a los rusos como untermenshen(subhumanos), han monopolizado el Estado, a pesar de sus pobres resultados electorales. Sus matones conforman el grueso de los batallones que luchan contra las fuerzas armadas de Novorossia, como el batallón Azov, que se identifica con el mismo emblema que la división SS Das Reich, tristemente célebre en Francia [1].
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Miembros del batallón Azov, creado por el régimen de Kiev, portan una bandera con el símbolo conocido en alemán como Wolfsangel (“gancho para lobos”), utilizado durante la Segunda Guerra Mundial como emblema de la división Das Reich perteneciente a las Waffen SS. Ese mismo símbolo identifica también a la organización ucraniana de extrema derecha Pravy Sektor.
Esos grupos se identifican como nacionalistas cuando en realidad actúan a favor de los intereses de Estados Unidos, una potencia extranjera que no busca ciertamente lo mejor para Ucrania sino que trata de imponer su propio poder económico y político en la región. En vez del calificativo de «nacionalistas», con el que tanto les gusta identificarse, les convendría mejor el de «colaboradores con el enemigo», que en realidad fue el papel que desempeñó su ídolo Stepan Bandera [durante la Segunda Guerra Mundial] [2]. Estos neonazis, violentos, asesinos y racistas, gozan del respaldo público de la élite mediática y política de los países vasallos de la OTAN, los mismos que hace poco condenaban al humorista francés Dieudonné por un gesto que interpretaban ridículamente como un saludo nazi invertido.

La resistancia ante el imperialismo

Lo que caracteriza al pueblo de la Nueva Rusia es precisamente su voluntad de no integrarse al sistema euroatlántico. Sometido a las órdenes de Estados Unidos a través de la OTAN y de la Unión Europea, ese sistema ha demostrado repetidamente su ineficacia así como su nocividad. Las naciones que a él se someten hoy se hunden en la decadencia moral y económica.
En el plano histórico, es la primera vez que un pueblo europeo toma las armas para oponerse a las fuerzas que tratan de integrarlo al sistema que Estados Unidos impone a otros pueblos y en rechazo tanto al sistema económico estadounidense como a sus valores morales.
Ese rechazo categórico es similar al que proclaman un número creciente de franceses y de miembros de diversos pueblos europeos que, ante el desastre económico y social, aspiran a recuperar el control de su propio porvenir.
En esa lucha de los pueblos por recuperar su independencia pierden su significación las nociones de derecha e izquierda. Encontramos así fuerzas políticas que se identifican como de derecha o de izquierda pero que respaldan exactamente de la misma manera el sistema de dependencia de Estados Unidos impone a través de la Unión Europea y de la OTAN. Otras fuerzas, etiquetadas por los medios de prensa como «extremistas» de izquierda o de derecha, militan por el regreso a la independencia. Lo mismo sucede con la sumisión al sistema capitalista, que ha perdido su carácter industrial de antaño y ahora es únicamente de carácter financiero y globalista. Diversas fuerzas políticas, tanto de izquierda como de derecha, se oponen a ese sistema y son, por supuesto, demonizadas por los medios de prensa oficialistas y por toda una prensa ampliamente subvencionada por el Estado.
Si esos medios no ven con buenos ojos la Unión de Repúblicas de Nueva Rusia es porque esta logra precisamente concretar la conexión entre la necesaria revolución anticapitalista, que tiene un evidente carácter de revolución antiglobalización, y la voluntad de los pueblos que quieren recuperar sus especificidades y sus tradiciones yendo así contra la corriente del sistema cultural globalista que no tiene otra cosa que ofrecer a cada ciudadano que algo de hedonismo individual en lugar de los valores provenientes del trabajo, del esfuerzo y del sacrificio.
¿No será entonces esta Unión de Repúblicas Populares de Nueva Rusia un ejemplo para los demás y el inicio de algo nuevo que puede cambiar el mundo?

[1] El 10 día de junio de 1944, mientras se desarrollaba la batalla de Normandía, tropas especializadas de la división Das Reich de lasWaffen SS penetraron en la comuna francesa de Oradour-sur-Glane, donde masacraron un total de 642 personas. Después del fusilamiento masivo de 190 hombres, 245 mujeres y 207 niños fueron ametrallados y quemados dentro de la iglesia del pueblo. Nota de la Red Voltaire.

[2] Aunque últimamente numerosos medios han optado por presentar a Stepan Bandera (Stary Ugryniv 1909-Munich 1959) como un líder nacionalista ucraniano que luchó simultáneamente contra Alemania y la URSS, lo cierto es que durante la Segunda Guerra Mundial este personaje participó en la creación de la Legión Ucraniana, que luchó bajo el mando de la Wehrmacht, durante la ocupación de Ucrania por las tropas de Hitler.

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lunes, 29 de septiembre de 2014

Ni-Nis "moderados": Cuba Socialista también se apunta a la multipolaridad. ¿Quién se equivoca?

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla llamó a una profunda reforma de la ONU.


Declaración del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, en el debate general del 69 Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.  Nueva York, 27 de septiembre de 2014, “Año 56 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado) - Fuente: Granma
Señor Presidente:
Señor Secretario General:
Excelentísimos Señores Jefes de Estado y Gobierno:
Excelencias:
Distinguidas delegadas y delegados:
Vivimos en un mundo globalizado que avanza hacia la multipolaridad en una época marcada por la amenaza a la supervivencia de la especie humana.
El gobierno de los Estados Unidos y la OTAN no podrán revertir esa tendencia mediante un nuevo reparto del mundo por la fuerza de las armas, pero hay un serio riesgo de que, intentándolo, lo hagan ingobernable.
Los enormes arsenales nucleares y convencionales acumulados, el gasto militar anual impuesto de un billón 750 mil millones de dólares, y el incremento al 2% del PIB de los presupuestos bélicos reclamado a todos los países de la OTAN, no servirán para enfrentar ni resolver los problemas de la pobreza, el hambre, las epidemias, las oleadas migratorias ni para conjurar las crisis de la economía global, ambiental, alimentaria, energética e hídrica.
Como ya se ha demostrado, donde apliquen la llamada “Guerra No Convencional”, descrita en la Circular de Entrenamiento 18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales, y las novedades de la Revisión Cuadrienal de la Estrategia de Defensa de Estados Unidos, ambas de 2010, se impondrá el caos, mediante la desestabilización o destrucción de los Estados; la proliferación de grupos violentos y extremistas; el desgarramiento de las naciones, las culturas y las religiones, de lo cual surgirán graves peligros para la paz y la seguridad regional e internacional.
Es necesario rechazar la militarización del ciberespacio, la intervención ilegal y encubierta de los sistemas informáticos de unos países para utilizarlos en actos agresivos contra terceros, con el fin de alentar conflictos;  así como el espionaje global a gobiernos y sociedades enteras.
La aplicación extraterritorial de las leyes de los Estados Unidos, en detrimento de otras naciones soberanas, es cada día más agresiva, y prolifera el empleo de sanciones unilaterales, en especial financieras, como instrumento de política exterior. La utilización de sus Cortes de Justicia para imponer multas multimillonarias, incluso a sus aliados, mediante fallos violatorios del Derecho Internacional, se ha convertido en instrumento de castigo, de amenaza y de obtención espuria de recursos financieros.
Si los gobiernos declinaran la defensa de su soberanía y la aplicación de sus propias leyes en protección de las normas del sistema financiero internacional, de los legítimos intereses nacionales  y los de sus compañías y ciudadanos, estarían creando condiciones para el incremento de esas prácticas que ponen en peligro la independencia de todos los Estados y el imperio del Derecho Internacional.
Los emporios mediáticos, cada vez más vinculados con los objetivos hegemónicos de las potencias occidentales, prosiguen sus campañas de desinformación, manipulan los hechos de manera desvergonzada y cínica, y crean matrices de opinión pública que favorecen la agresión.
Es necesario otro orden internacional, sin lugar para la filosofía de la guerra y del saqueo de recursos naturales.
La intervención extranjera en Siria debe cesar. No es posible que potencias occidentales alienten, financien y armen grupos terroristas para lanzarlos contra un Estado mientras intentan combatir sus crímenes en otro, como ahora ocurre en Iraq.
El gobierno de los Estados Unidos quebranta el Derecho Internacional cuando lanza, al margen de la Organización de las Naciones Unidas, bombardeos unilaterales, sin respetar fronteras ni Estados soberanos, aunque lo disimule con dudosas coaliciones.
El intento de desplegar la OTAN hasta las fronteras de Rusia tendrá graves consecuencias para la paz y la seguridad internacionales y para la estabilidad de Europa. Las sanciones contra Rusia son inmorales e injustas.
El despliegue estratégico norteamericano en Asia-Pacífico creará peligros para la soberanía de todas las naciones del área.
Los crímenes de Israel contra el pueblo palestino, más recientemente en la Franja de Gaza, no deben quedar impunes al amparo del veto en el Consejo de Seguridad. Palestina debe ser ya un Estado miembro de las Naciones Unidas, que ha de ser establecido dentro de las fronteras de 1967 y con capital en Jerusalem Oriental (Aplausos).
La Asamblea General ha de ejercer las prerrogativas que le concede la Carta, en la peligrosa e inestable situación internacional actual, llena de amenazas y desafíos. El Consejo de Seguridad debe ser reconstruido sobre bases de democracia, transparencia, justa representatividad de los discriminados países del Sur como Miembros Permanentes y No Permanentes, credibilidad y estricto respeto a la Carta de Naciones Unidas; sin dobles raseros, procedimientos oscuros ni anacrónico veto. La Organización de Naciones Unidas requiere profunda reforma y la defensa de sus principios. El Secretario General debe ser defensor y garante de la paz internacional.
Señor Presidente:
Los 1 200 millones de personas que viven en la pobreza extrema, los 842 millones que sufren hambre crónica, los 774 millones de adultos analfabetos y los 57 millones de niñas y niños no escolarizados nos confirman que las Metas de Desarrollo del Milenio, cuestionables metodológicamente, fueron un espejismo.
Ha faltado y falta voluntad política en los gobiernos de los Estados industrializados donde prevalece un ciego e ineficaz egoísmo. Voraces emporios trasnacionales concentran crecientemente la propiedad sobre enormes recursos. La desigualdad en la distribución de la riqueza es cada vez más brutal. Es necesario, ineludiblemente, un nuevo orden económico internacional.
En estas circunstancias, la concertación  de la Agenda de Desarrollo Posterior al 2015 difícilmente pueda ser una esperanza. No obstante, hay que intentarlo como la tarea más perentoria. Debe ser el resultado de una negociación intergubernamental e inclusiva.  El documento resultante no debe ser la interpretación por parte de algunos del consenso, sino el consenso mismo.
Es urgente poner la prioridad en África Subsahariana. Es preciso enfrentar, de manera conjunta y decidida, con cooperación suficiente y genuina, la epidemia de ébola que afecta a algunos países del continente.
Cuba decidió mantener su cooperación médica en los 32 países africanos donde laboran más de 4 mil especialistas, y extenderla, bajo la conducción de la OMS, a  las otras naciones más afectadas, como ha sido informado. Nuestros médicos y paramédicos lo harán de forma voluntaria.
Llamamos a la comunidad internacional, en particular a los Estados industrializados que cuentan con grandes medios, a responder con energía a la convocatoria de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, que permita contar de inmediato con los recursos financieros, sanitarios y científicos para erradicar dicho flagelo e impedir que siga cobrando vidas humanas.
Deben aportarse también los recursos necesarios en apoyo de la Agenda 2063 de la Unión Africana, que fija la hoja de ruta para el desarrollo de esa región.
En estas cinco décadas,  325 mil trabajadores de la salud cubanos han asistido a 158 naciones del Sur, incluidos 39 países africanos, en los que laboraron 76 mil colaboradores. También, se formaron gratuitamente 38 mil médicos de 121 países, de estos, 3 392  de 45 naciones africanas. Si Cuba, pequeña y bloqueada, ha podido, ¿cuánto más no podría hacerse a favor de África con la cooperación de todos, en particular de los Estados más ricos?
Señor Presidente:
En la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en La Habana, convinimos en que, para alcanzar el objetivo de sociedades más justas e inclusivas, es imprescindible una mejor distribución de la riqueza y los ingresos, la erradicación del analfabetismo, una educación de calidad para todos, el establecimiento de una verdadera seguridad alimentaria y sistemas de salud de cobertura universal, entre otros derechos humanos.
La solemne Proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, rubricada por los Jefes de Estado y Gobierno, consagra el respeto de los principios y normas del Derecho Internacional; la promoción de una cultura de paz, del desarme nuclear y del desarme general y completo; así como el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico y social.
Asumimos también el compromiso de lograr que América Latina y el Caribe sea un territorio libre de colonialismo y apoyamos el derecho inalienable del pueblo de Puerto Rico a la autodeterminación e independencia.
La Cumbre de La Habana reconoció que las crisis económica, financiera y medioambiental actuales, golpean con especial crudeza a los pequeños estados insulares en desarrollo, entre ellos a las naciones del Caribe. Sus esfuerzos por elevar el bienestar de sus poblaciones no deberían ser castigados, calificándolos de países de renta media mediante el cálculo esquemático de los ingresos per cápita, sin tener en cuenta sus particularidades y vulnerabilidades.
En la CELAC, la región de América Latina y el Caribe ha encontrado un espacio autóctono y legítimo donde forjar, desde su rica diversidad, la imprescindible unidad para realizar los sueños de  los Próceres de alcanzar la definitiva independencia de “Nuestra América” y hacer una contribución sustancial al “equilibrio del mundo”.
En ese empeño, han sido acontecimientos relevantes el encuentro BRICS-UNASUR, la reunión de líderes de China y los países de América Latina y el Caribe y la constitución del Foro CELAC-China en Brasilia, el pasado julio, como se había acordado en La Habana.
Saludamos la Declaración de Fortaleza, adoptada también en ese momento, en Brasil, en la VI Cumbre de BRICS, cuyas economías constituyen el 25 % del PIB mundial y representan casi el 40% de la población del planeta, así como la constitución del Nuevo Banco de Desarrollo y de un Fondo Común de Reservas de Divisas, que son trascendentes para los países del Sur y para la construcción de una nueva arquitectura financiera internacional.
Expresamos toda nuestra solidaridad con la Revolución Bolivariana y Chavista que lucha y se defiende de acciones desestabilizadoras y de la injerencia externa bajo la conducción del Presidente Nicolás Maduro.
Respaldamos la digna batalla que libra Argentina frente a los  fondos especulativos y nos oponemos a las decisiones injerencistas y violatorias del Derecho Internacional de Cortes estadounidenses. Igualmente, reiteramos nuestro firme apoyo a los legítimos derechos de Argentina sobre las Islas Malvinas.
Reitero nuestro apoyo invariable a la  lucha que lleva adelante Ecuador frente a la expoliación y el daño ecológico provocado por la actividad de las trasnacionales.
En vísperas del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024), recordamos que  este año se celebra el 210 aniversario de la independencia de Haití, cuya Revolución antiesclavista e independentista fue precursora de los movimientos libertarios en la América Latina y el Caribe.  Haití merece una contribución especial para su reconstrucción y desarrollo, bajo la conducción soberana de su gobierno, para la que alentamos a la comunidad  internacional. Apoyamos el reclamo del Caribe de recibir reparaciones de las potencias coloniales por los horrores de la esclavitud.
Señor Presidente:
El Departamento de Estado ha vuelto a incluir a Cuba en su lista unilateral y arbitraria de Estados patrocinadores del terrorismo internacional. Su verdadero propósito es endurecer la persecución de nuestras transacciones financieras internacionales en todo el mundo y justificar la política de bloqueo.
Durante el actual gobierno, se ha producido un recrudecimiento sin precedentes del carácter extraterritorial del bloqueo, con un marcado e inédito énfasis en el ámbito financiero, mediante multimillonarias multas a entidades bancarias de terceros países. Tal es el caso de la escandalosa e injusta mega-multa impuesta al banco francés BNP Paribas.
Tampoco desiste de promover la desestabilización en Cuba, destina cada año presupuestos millonarios y se apoya de forma creciente en el uso de métodos encubiertos,  con el empleo de las tecnologías de la información y las comunicaciones.
El proyecto ZunZuneo, de la USAID, que no solo viola las leyes cubanas, sino también las de su país, es la evidencia más reciente.
Las últimas revelaciones sobre el uso de jóvenes de nuestro continente en labores subversivas en Cuba, financiado y ejecutado por USAID, confirman las reiteradas denuncias del gobierno cubano sobre la continuidad de los planes ilegales para subvertir el orden interno, en violación de la soberanía cubana y de terceros países y del Derecho Internacional.
Es ineludible recordar que, en este mes, se cumplen 16 años de injusta prisión de tres cubanos del grupo de los Cinco —Gerardo, Ramón y Antonio—, quienes enfrentaron con sumo altruismo los planes terroristas que se organizan en territorio norteamericano contra nuestro país. Reitero, en nombre del pueblo y el gobierno de Cuba, que no descansaremos hasta lograr su regreso a la Patria.
Cuba, por su parte, se mantiene serena y dispuesta al diálogo mutuamente respetuoso, responsable, sobre bases recíprocas, con el gobierno de Estados Unidos.
Al mismo tiempo, avanza en el proceso de actualización de su modelo socio-económico, en medio de un escenario internacional adverso, marcado por la crisis económica global y el recrudecimiento del bloqueo.
La actualización del modelo socialista cubano está encaminada a asegurar bienestar, equidad y justicia social para todas las cubanas y cubanos. Los cambios que realizamos buscan preservar las conquistas de la Revolución, por las que tantas generaciones han luchado. Tienen como objetivo, la construcción de un socialismo cubano cada vez más justo, próspero y sostenible.
Muchas gracias (Aplausos).



En este blog se entiende por ninismo "moderado" o "conciliador" aquellas posturas que, arrogándose una pureza ideológica, en realidad capitulán ante el ninismo duro o radical (socialdemocracia, trotskismo) al diluir las luchas sociales con el objetivo de "unir" grupos políticos y sociales, siendo irrespetuosos con las identidades de partida de cada uno de esos grupos, e imponiendo una plataforma conciliadora y una pureza ideológica. Se comportan como ni-nis "conciliadores" toda una serie de grupos fragmentados del Partido Comunista de España y/o sucursales del nacionalismo de izquierdas en el Estado Español.



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Se han encontrado cuatro fosas comunes en el territorio de Donetsk que fue ocupado por el ejercito nazi-ucraniano


Las primeras tres fosas con cadáveres de civiles se encontraron el pasado miércoles 24 de octubre, y la última ayer domingo 28 de octubre.


Según el último informe de la OSCE, algunas de las víctimas de los asesinatos cerca de Donetsk murieron el pasado 27 de agosto, informa Ria Novosti.  


En el informe se dice que los observadores visitaron el lugar de la tragedia, donde localizaron tres fosas sin identificación, dos de las cuales se encontraban cerca de una mina de carbón junto al pueblo Nizhnyaya Krynka, y una más en el mismo pueblo.  
Según los datos de la OSCE, cerca de la mina de carbón "se encuentran dos enterramientos, en los que se han hallado cuerpos de cuatro personas". Al entrar en el pueblo, los representantes de la OSCE vieron "un montón de tierra que parecía una tumba", al lado había un cartel con los iniciales de cinco personas y la fecha de muerte.  



El Ministerio ruso de Exteriores ruso, que calificó los enterramientos de civiles hallados cerca de Donetsk de crimen de guerra, supone que los asesinatos fueron cometidos por militares ucranianos.







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domingo, 28 de septiembre de 2014

Red Voltaire: En Siria, Estados Unidos no bombardea posiciones yihadistas sino instalaciones petroleras


Estados Unidos y las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) han bombardeado durante 2 días varios puntos del territorio sirio, oficialmente para acabar con el Emirato Islámico.
Los bombardeos han afectado principalmente la región de la ciudad siria de Raqqa –de donde el Emirato Islámico ya se había retirado 2 días antes del inicio de esos ataques [1]– y 12 refinerías.
Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH, una oficina de la Hermandad Musulmana que difunde información del MI6 británico), en los bombardeos han muerto solamente 14 yihadistas, que probablemente ni siquiera eran miembros del Emirato Islámico.

http://www.voltairenet.org/article185458.html

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Cesar Vidal: 13 años después de los atentados del 11-S



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viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Sigue actualmente Rusia una política de expansión imperialista? (2ª parte)

Por Manuel Pérez Martínez, "Arenas"



El eslabón principal y decisivo
Carta del "Camarada Arenas"
En el movimiento comunista existe actualmente mucha confusión en relación con estas cuestiones que estamos analizando. Una muestra de ello es el artículo del camarada Lucio que hemos comentado al comienzo. Por otro lado hemos recibido los comentarios que ha hecho el camarada Marcos Martín Ponce a las noticias, artículos y documentos que le han enviado los camaradas soviéticos. Este material y los comentarios que hace de ellos Martín Ponce, nos van a ayudar a aclarar mejor el problema planteado y a fijar más firmemente nuestra posición al respecto.

Escribe Ponce a propósito de los importantes acontecimientos que se han sucedido en Crimea y el Sudeste de Ucrania: “Allí, el alcalde de una ciudad de Lugansk declaró la República Popular de Lugansk y la expropiación de la industria de la oligarquía, mientras en Crimea el referéndum popular y las organizaciones comunistas optaron por la adhesión a Rusia; lo que nos puede dar a entender que la oligarquía rusa mantiene allí una especie de aristocracia obrera a la que no sólo proporciona mejores niveles de vida, además se cuida de no demonizar los logros soviéticos. De manera muy controlada, el capitalismo ruso hace suya la reivindicación soviética; de hecho, en muchos distritos y regiones rusas la simbología y nominación de las instituciones soviéticas se mantiene. Para entender esto hay que tener presente que desde la muerte de Stalin hasta la caída definitiva de la URSS, las instituciones soviéticas se fueron desovietizando, a la vez que los partidos comunistas se fueron desbolchevizando, lo que permitió, gracias al revisionismo y la traición del PCUS (hoy PCR) que las estructuras corruptas, ya depuradas de cualquier control bolchevique, pudieran seguir utilizando el prestigio soviético para beneficio de la burguesía”.

“Fruto de todo ello -prosigue Ponce- es la confusión generalizada del movimiento comunista en cualquier parte del mundo. Pero no nos dejemos engañar por los análisis facilones y sentencias tan dañinas como (…) ‘la influencia revisionista del PCUS lo invade todo’, porque no es así. Eso nos puede llevar a menospreciar la lucha de clases llevada al extremo de la lucha armada en el Donbás (donde los obreros han tomado el poder y lo ejercen en la industria, las minas, la agricultura, etc.). Allí, las banderas comunistas y las asambleas populares al pie de las estatuas de Lenin no son escenografía; allí se está ejerciendo el poder de los soviets. Ese es, precisamente, el motivo por el cual la burguesía rusa, con Putin a la cabeza, muestra todo su músculo cuando se trata de Crimea, pero especula y utiliza el medio de presión contra Occidente cuando se trata de las Repúblicas Populares. Putin y los oligarcas rusos no quieren que cunda el ejemplo, ni en Ucrania ni en Rusia. En cierto modo, saben que están sentados sobre un volcán dormido”.

Poco tenemos que objetar a estas apreciaciones y juicios del camarada Ponce. En primer lugar, creemos necesario señalar esa perplejidad que se manifiesta en “la confusión generalizada” del movimiento comunista ante lo que se podría calificar como la táctica utilizada por la burguesía rusa para afianzar su poder y neutralizar al mismo tiempo el empleo que pueda hacer el movimiento comunista del prestigio que continúa teniendo entre las masas el régimen soviético y su simbología. Una táctica que, como estamos comprobando no le ha reportado, hasta el momento, ningún resultado frente al movimiento popular antifascista y revolucionario que se está desarrollando en el Sudeste de Ucrania. Pero es que aquí, a diferencia de Crimea, nos encontramos con un hecho sumamente importante que ha pasado desapercibido para el camarada Ponce, y que si bien puede no tener demasiada importancia para las masas y sus organizaciones revolucionarias, obliga de forma determinante al Estado ruso a no intervenir (al menos directamente y mientras no sea atacado su territorio) en Ucrania. Se trata, apenas si hace falta decirlo, del reconocimiento y respeto de Ucrania como país soberano e independiente. Precisamente, ésta es la línea que separa a un país imperialista, como los EEUU, de otro como Rusia, que no lo es. Otra cuestión, en la que no vamos a detenernos, es que se reconozca un gobierno ilegal, impuesto por un golpe de Estado fascista, organizado, financiado y alentado por los EEUU. Pero por aquí entran en juego otros factores, como el intento de Rusia de afianzar sus relaciones con Alemania y atraerla a su campo; es decir, por aquí entramos de lleno en “el gran juego” donde se dirime el problema crucial de las alianzas estratégicas. Esto hace que el problema de la guerra en Ucrania se complique en extremo, dados los vínculos de todo tipo que siempre han existido entre aquel país y Rusia, pero muy especialmente con la mayoría de la población que se ha declarado independiente.

Esta situación tan compleja puede explicar la posición ambivalente de Putin y del gobierno ruso, y es lo que hace que la salida de la situación o posible solución del conflicto (si no se llega antes a un acuerdo que ponga fin al enfrentamiento armado), esté en la extensión de la lucha armada antifascista y la revolución socialista al resto de Ucrania. No se nos pasa por alto lo difícil de esta solución. Pero, desde luego, lo que resulta un disparate desde todos los puntos de vista que se mire, es que el movimiento armado popular del Sudeste de Ucrania se pueda extender al territorio ruso y “servir de ejemplo” a los trabajadores de Rusia en su lucha contra su propia burguesía… Esa idea nos parece tan absurda y descabellada como la de considerar que la Rusia actual es “el eslabón más débil de la cadena imperialista”, como si el mundo y la sociedad se hubieran detenido o dado marcha atrás, a las postrimerías del siglo XIX, y como si no hubiera existido en Rusia más de 70 años de régimen socialista. Por el contrario, en base a todo ello, habría que considerar hoy día a Rusia, no como el “eslabón débil”, sino como el eslabón principal a partir del cual podría comenzar de nuevo a desarrollarse con fuerza el movimiento antiimperialista y revolucionario a nivel mundial.

Pues Rusia, ciertamente, está preñada nuevamente de revolución, pero de una revolución en muchos aspectos distinta a la que nació en el pasado. Para comprobarlo, basta con tener en cuenta que allí no está teniendo lugar un enfrentamiento como el de Ucrania, ni es previsible que se pueda producir algún día; lejos de eso, tanto Putin como su gobierno cuentan con el respaldo de la inmensa mayoría del pueblo ruso. Aparte de la imposibilidad manifiesta de que la burguesía (por no hablar del ejército ruso), pueda o esté dispuesta a imponer en su país un régimen fascista y “pro-occidentalista” por el estilo del que ha sido impuesto en Ucrania. Esto es algo impensable, no sólo por todo lo que hemos expuesto, sino también por la situación de dependencia respecto a los trabajadores y su vanguardia comunista en que se halla actualmente la burguesía rusa. De manera que un enfrentamiento con las masas populares, como el que ya se está dando en Ucrania, la debilitaría extraordinariamente, facilitando así los planes de agresión de los imperialistas.

En resumen, podemos decir que hoy la burguesía rusa es, por muchos conceptos, “prisionera” de la historia de su país; de una historia que aún no ha concluido y a la que no puede renunciar sin correr el riesgo de dejar de ser rusa. Así que, si bien es cierto que tras la muerte de Stalin y la caída, finalmente, de la URSS, las instituciones soviéticas se fueron “desovietizando”, el peligro que les amenaza ahora, por influencia de la “mundialización” imperialista, no es otro que el de la “desrusialización” o colonización de Rusia. Esto explica mejor que nada ese nacionalismo “sovietizado” (“la utilización del prestigio soviético”) de parte de la burguesía rusa, con todo lo que ello implica de deslegitimación y desprestigio de la marca capitalista.

Esta “sovietización” puede servir a los intereses del proletariado siempre que éste sepa utilizarlo en beneficio de una política independiente de la burguesía. “Independiente” no quiere decir que debe estar siempre y en todos los terrenos enfilada contra ella. La compleja situación que se vive actualmente, tanto en el interior del país como a nivel global, exige del proletariado revolucionario de Rusia aplicar una táctica que le permita ponerse al frente del movimiento por la defensa de la identidad y la independencia nacional, combinado con la lucha por la restauración del socialismo.

Para ello se hace indispensable reconocer a la burguesía como parte del movimiento nacional, así como la posibilidad de establecer, bajo determinadas condiciones o exigencias (como la libertad plena y la concesión de mejoras económicas y sociales para los trabajadores), un pacto o alianza con ella que no excluya la lucha por la restauración del socialismo, ya que, como se ha demostrado tantas veces, en nuestra época y en las condiciones de Rusia, sólo es posible una defensa eficaz frente al imperialismo sobre la base de la defensa y desarrollo del socialismo y el comunismo.

En fin, hay que insistir en que, una burguesía que, como apunta certeramente el camarada Ponce en su escrito, no sólo procura “mejores niveles de vida a la clase obrera” sino que “se cuida de no demonizar los logros soviéticos”; esa burguesía no puede ser considerada por la clase obrera un enemigo a batir de manera inmediata; con tanto menor motivo si esa misma burguesía está defendiendo la independencia e integridad nacional frente al acoso y la agresión de los más feroces bandidos internacionales.

En tales condiciones, la única política justa, verdaderamente revolucionaria de la clase obrera consiste en levantar bien alto la bandera de la defensa nacional; es decir, procurar arrancar dicha bandera de manos de la burguesía y ponerse al frente del movimiento nacional. Esto la situará en las mejores condiciones para neutralizar las vacilaciones o posibles deserciones de esa burguesía y para avanzar de forma decidida hacia la restauración del socialismo. Sobre este particular no ha de haber en el movimiento comunista ninguna confusión ni ningún tipo de vacilaciones.

En resumen, bajo nuestro punto de vista, la contradicción principal que se da en estos momentos en el Sudeste de Ucrania, es la que enfrenta a las masas populares al fascismo y al imperialismo. Esta contradicción, tal como hemos explicado anteriormente, habrá de ser resuelta mediante la derrota política y militar de la burguesía fascista y pro-imperialista, así como con el restablecimiento de la unidad nacional en un Estado federal socialista. Un gran paso en ese sentido ha sido la proclamación de las Repúblicas Populares en las regiones del Sudeste.

En tanto que en Rusia, las condiciones son radicalmente diferentes; dado que allí lo que predomina en estos momentos es la contradicción que enfrenta al conjunto de la sociedad y al Estado con el imperialismo de los EEUU principalmente, el cual está de nuevo intentando cercarla y agredirla a fin de despedazarla y repartirse sus despojos, tal como ya ha sucedido en lo que fuera la Federación Yugoeslava, en Irak, Libia, etc. La clase obrera y los comunistas de todos los países no debemos dudar ni un solo instante en prestar toda la ayuda fraternal y el apoyo internacionalista que podamos, con el convencimiento de estar defendiendo una causa justa y seguros de la victoria.


Fuente: PRESOS
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jueves, 25 de septiembre de 2014

Siguen las reacciones al referéndum escocés: partidarios del SÍ denuncian fraude y exigen una nueva votación



"Los abajo firmantes exigimos una nueva votación del 

referéndum de Escocia escrutada por 

representantes internacionales imparciales", proclama la 

petición publicada por la activista escocesa Kirstie 

Keatings en la mayor plataforma para el cambio 

social, Change.org.

 
En el texto de la petición se indican irregularidades y "fraudes" cometidos durante el escrutinio de los votos del reciente referéndum sobre el futuro de Escocia; cita como ejemplo casos en los que votos favorables al sí se computaron como votos contrarios a la independencia, así como las extrañas falsas alarmas de incendio que se dispararon durante el recuento de papeletas. 
 
Los activistas declaran que cada uno de los votos tiene que ser contado por dos individuos, uno de los cuales debe ser un representante imparcial internacional que no haya participado en la votación. Un día después de haberse publicado, la petición ya cuenta con casi 60.000 firmas. 
 
En su página en Facebook, la autora de la petición lanza un llamamiento a participar en una acción de protesta contra los resultados de referéndum el 28 de septiembre en frente del edificio del Parlamento de Escocia en Edimburgo. 
 
Recordamos que el 18 de septiembre los partidarios de la unión vencieron en el referéndum sobre la independencia de Escocia con una ventaja del 10%. Según la cifra oficial, el 55,3% de los votantes apoyaron seguir formando parte del Reino Unido, mientras que a favor de la independencia votaron el 44,7%.   







El Primer Ministro en funciones de Escocia denuncia que Inglaterra "compró" el voto del No con falsas promesas:

El todavía ministro principal escocés y líder independentista, Alex Salmond, acusó ayer a los partidos británicos de "engañar" a cientos de miles de votantes con las promesas de traspaso de poderes que hicieron a última hora para favorecer el triunfo del "no" en el referéndum del pasado jueves.
"No estoy nada sorprendido de que estén haciendo objeciones y renegando de sus promesas. Solo estoy sorprendido por la velocidad con que lo están haciendo", dijo Salmond, quien dimitirá el próximo noviembre como líder del Partido Nacionalista Escocés (SNP) y jefe de Gobierno.
"Están enfrentados entre sí", denunció Salmond sobre el líder conservador y primer ministro, David Cameron, y el laborista Ed Miliband. "Creo que cocinaron su promesa desesperados y todos los escoceses se han dado cuenta ahora de ello", se quejó.

Texto completo en: http://www.farodevigo.es/mundo/2014/09/22/salmond-acusa-partidos-britanicos-renegar/1098279.html
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miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Sigue actualmente Rusia una política de expansión imperialista? (1ª parte)

Por Manuel Pérez Martínez, "Arenas"

He leído con atención el artículo del camarada Lucio García Blanco que, bajo el título Se agravan las contradicciones interimperialistas, aparece publicado en el nº 70 de El Otro País. Lo primero que me ha llamado la atención ha sido la ligereza con que se exponen, sin citarlas en ningún momento, algunas de las tesis del Partido referidas al desarrollo de la crisis capitalista y de las contradicciones interimperialistas. Esto tiene una pequeña ventaja y un gran inconveniente. La ventaja consiste en que nos exime de toda responsabilidad respecto a determinadas afirmaciones relacionadas con el problema en cuestión. El inconveniente se deriva de la confusión a que pueda dar lugar, al proceder dichas afirmaciones de un miembro destacado del Partido. Por este motivo nos vemos obligados a salir al paso de esa ligera interpretación que hace Lucio, por su cuenta y riesgo, de las tesis “oficiales” del Partido.

Entre los acontecimientos que se han venido sucediendo a lo largo de los últimos años, que ponen de manifiesto “el agravamiento de las contradicciones interimperialistas”, el camarada Lucio destaca en su artículo, en primer lugar, los que se están desarrollando actualmente en el Sudeste de Ucrania. Esto está produciéndose en un marco internacional caracterizado por la crisis económica y los sucesivos fracasos militares de los EEUU y el Reino Unido, especialmente en Afganistán, en Irak y en Siria, donde los intereses económicos y geoestratégicos de los EEUU y Rusia, principalmente, han chocado casi frontalmente.

Bien, nada tenemos que decir sobre ese análisis que hemos resumido, ya que describe el agravamiento de las contradicciones y la continuación de la guerra que nosotros -el PCE(r)-, fuimos los primeros, (por no decir los únicos), en anunciar y analizar, en sus aspectos más generales, hace más de 20 años. Pero ¿es justo calificar, como lo hace Lucio, la rCartas desde prisión (1 de 2)espuesta rusa al intento de EEUU y de la OTAN de cercarla e incorporar a Ucrania a su órbita, así como la instalación de misiles capaces de alcanzar a Moscú (por no hablar del apoyo logístico, moral y diplomático a Siria), de “respuesta militar agresiva del imperialismo ruso”? ¿nos está permitido situar a Putin, como lo hacen todos los medios de propaganda rastrera, fascista e imperialista española, al frente de un renacido “despotismo asiático”? Identificar hoy a Rusia con un “imperio”, y su política militar preventiva, defensiva, desarrollada en su propio territorio (y en territorios próximos a sus fronteras con mayoría de población rusa), de política “agresiva” y “militarista”, sólo puede servir a la propaganda imperialista de los EEUU y a su estrategia de dominación mundial.

Por lo demás, calificar a un nacionalista burgués, como sin ninguna duda lo es Putin, de “déspota”, “fascista” o simplemente de “reaccionario”, no creemos que pueda contribuir a esclarecer la verdad sobre lo que está sucediendo realmente en Rusia. Un nacionalista cuyo origen es la clase obrera, que, según la misma prensa burguesa “tiene el corazón dividido entre la Rusia imperial y la extinta URSS”; que metió en la cárcel a los oligarcas mafiosos, próceres del capitalismo salvaje de los primeros años, tras hundirse la URSS; que llamaba “traidores” a quienes desertaron en la época soviética; que puso fin a la miseria generalizada en que estaba sumido el país cuando alcanzó la presidencia a primeros del año 2000; que en 2005 declaró ante el Parlamento ruso que la desaparición de la Unión Soviética fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”… En fin, no parece que este nacionalista pueda estar muy sujeto a los intereses oligárquicos ni pueda tener muy arraigadas las ideas y los sentimientos burgueses.

Hoy no cabe discutir de la naturaleza capitalista de la sociedad rusa, así como del carácter de clase burgués del Estado ruso. Sin embargo, no conviene olvidarnos de su origen; es decir, del hecho de haber sido edificado sobre los cimientos del régimen anterior (que no era precisamente un régimen feudal o colonial), algunos de cuyos rasgos conservan todavía, particularmente en las costumbres y en la conciencia colectivista de los trabajadores ¿de qué país capitalista se puede decir lo mismo?

Más adelante volveremos a retomar este tema, ya que reviste una enorme importancia para nosotros. De momento nos parece suficiente con lo dicho para remarcar que, confundir o identificar la Rusia actual con el imperio feudal-militar anterior a la revolución socialista, con aquella “cárcel de pueblos y naciones”, y “perro de presa”, guardián de los intereses del imperialismo de los países de Occidente para las regiones de Asia, es el mayor de los disparates que se puede cometer. Para salir de dudas a este respecto, no hay más que reparar en el destacado papel que está desempeñando en la configuración del nuevo panorama económico y financiero mundial de la mano de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), tradicionales víctimas de los imperios occidentales.

Para mayor seguridad, recomendamos dar un repaso con un poco de detenimiento a los documentos programáticos y demás materiales editados por nuestro Partido que abordan esta cuestión. Comprobarán que no hay en ellos nada que se pueda prestar a esa torcida interpretación que habla de una vuelta atrás de Rusia a un pasado imperialista –ni siquiera en la forma moderna capitalista, monopolista. Al contrario, en esos textos se ofrece un análisis de la gestación, el nacimiento y el desarrollo de las contradicciones actuales del imperialismo, poniendo el acento en la contradicción “oeste-oeste” por el reparto, precisamente, de Rusia y los demás países ex-socialistas. Se avanzan numerosas ideas y planteamientos teóricos que explican muchos de los fenómenos nuevos que están apareciendo hoy en el mundo, y se anticipan de forma clara y destacada la inevitabilidad del resurgimiento del movimiento comunista y la restauración del socialismo, tanto en Rusia como en otros países.

Claro que resulta imposible anticipar la forma y el momento concreto en que habrán de producirse unos acontecimientos de tal naturaleza. No obstante, algo de eso se comienza a vislumbrar últimamente.

Lo económico, lo político, lo histórico y lo lógico

Para poder desenredar la madeja de las contradicciones que se dan hoy en el mundo, no basta con fijar la atención únicamente en la lucha económica, política y militar entre los grandes Estados y potencias imperialistas. Además de todo eso ha de ser tenida en cuenta la tendencia o corriente histórica así como su lógica interna.

Que el conflicto general tiene una raíz económica y persigue objetivos económicos de dominio, que haga posible la continuación (en las nuevas condiciones creadas por el desarrollo de las fuerzas productivas), del progreso de valorización del capital a gran escala, lo pone todos los días de manifiesto la agravación de la crisis económica y financiera, así como la lucha feroz que se ha desatado por los mercados y el control de las fuentes de energías y su comercialización. Ligado a esta lucha económica encontramos la cuestión del dominio militar y geoestratégico, especialmente en el este de Europa, en Oriente Medio y en los grandes espacios de Asia Central y Oriental, que se han convertido en las zonas más calientes del planeta.

No obstante, lo que atrae actualmente más la atención es el agravamiento del conflicto político y las tensiones en torno a la guerra del Sudeste de Ucrania y en su repercusión en las relaciones de Rusia con los EEUU y la UE. La crisis política ucraniana viene de muy lejos, por lo que no nos vamos a detener aquí en ella. Ahora, lo que nos interesa destacar es que ha sido la posición de independencia y firmeza que ha adoptado el Estado ruso frente a las iniciativas guerreras imperialistas de los Estados Unidos en diversas zonas y regiones del mundo, lo que ha desatado la ira arrogante y agresiva de los yanquis contra Rusia, acelerando así el desarrollo de los acontecimientos.

Desde luego, este rebrote de la “guerra fría” -como ya han comenzado a llamarla- no tiene el mismo carácter que tuvo en el pasado, ya que Rusia es actualmente un país capitalista. Pero ¿puede ser encuadrado en la categoría de las contradicciones interimperialistas por un nuevo reparto o redistribución del mundo, tal como fue durante la I Guerra Mundial? Recordemos que la II Guerra Mundial, que comenzó como consecuencia de dichas contradicciones, perdió ese carácter desde el momento en el que fue agredida la URSS por la Alemania nazi y las otras potencias fascistas, lo que permitió su alianza con los países capitalistas democráticos. Esto nos advierte, una vez más, de la imperiosa necesidad de analizar, en concreto y por separado, cada guerra, en lugar de generalizar y de ofrecer análisis facilones.

Hoy sabemos que tras la caída, en el año 2000, de Yeltsin y su banda, compuesta por ultraliberales de la Escuela de Chicago, de agentes de la CIA y de mafiosos, tanto la dirección de la economía como de la política interior y exterior de Rusia, pasó a manos de un sector que puede ser calificado como representativo de la “nueva burguesía nacional” rusa. Se comprenderá que fuera a partir de entonces cuando comenzaran a manifestarse los desacuerdos y contradicciones de esta nueva burguesía rusa con sus socios y padrinos yanquis. La realidad es que éstos se habían tomado en serio su “victoria sobre el comunismo” y el “final de la historia” y se proponían convertir a Rusia en una colonia o protectorado de los EEUU, y como a tal la habían tratado durante el reinado del nuevo zar Boris Yeltsin y su cuadrilla de mafiosos. Se comprenderá que en las condiciones de la debacle económica, social, política y moral y “geoestratégica” que supuso en los primeros momentos la caída de la URSS, y con la enorme presión militar y psicológica que han estado ejerciendo los EEUU sobre Rusia, a la nueva burguesía de este gran país no le haya resultado fácil hacerse con las riendas del poder y llevar a cabo sus planes de reconstrucción nacional sobre una base capitalista, y menos aún ocupar el puesto de gran potencia al que sin ninguna duda (como toda burguesía que se precie) aspira, siempre que su fuerza económica, política y militar se lo permita.

Pero ya hemos visto que no es este el caso, y eso porque, entre otros motivos, ni los yanquis ni las otras burguesías monopolistas-financieras de los demás países imperialistas se lo han permitido; como no se lo permitieron ni a Alemania ni a Japón, tras finalizar la II Guerra Mundial, más que a condición de que se sometieran absolutamente y luego dieran cumplimiento a determinados requisitos, derivados de su responsabilidad en el desencadenamiento de la II Guerra Mundial, así como de su derrota militar. Pero Rusia no ha desatado ninguna guerra imperialista de agresión (de exterminio de poblaciones enteras y de saqueos y destrucciones de enormes proporciones), ni ha sido derrotada en el plano militar por los EEUU ni por ningún otro Estado imperialista. Lejos de eso, como es bien sabido, fue el baluarte de la resistencia antifascista en todo el mundo y la que más sacrificios hizo para la derrota del enemigo común; de manera que todo eso le ha permitido ocupar un destacado puesto de honor entre todas las naciones y conservar el legado histórico, moral y la fuerza militar suficiente para hacerse respetar y resistir la agresión de los nuevos nazis, al mismo tiempo que trata de preservar su influencia en algunas áreas geoestratégicas de gran interés para su defensa y desarrollo.

Si a todo esto añadimos su extensísimo territorio, sus grandes recursos naturales, su rica y variada cultura, las tradiciones revolucionarias y el patriotismo de su población… ¿Qué conclusión podemos extraer? Es indudable que todos estos factores y otros que podríamos referir, han influido poderosamente en la deriva que ha seguido Rusia y en la determinación de Putin desde que éste fuera elegido presidente, lo que ha impedido, entre otras cosas, la implantación de ese capitalismo salvaje, ultraliberal, de tipo dependiente que tanto los EEUU como la UE han intentado imponerle (para repartírsela y saquearla), junto a todas las demás dependencias que lleva aparejadas.

Todo esto ha traído consigo otra consecuencia de enorme trascendencia para un futuro no muy lejano: se trata de las dificultades casi insuperables que está encontrando la nueva Rusia burguesa para lograr un acercamiento más efectivo con vista a su encaje final en las estructuras económicas y sociales de la Europa Occidental. Ésta es una de las principales causas que ha impulsado al gobierno ruso a poner todo tipo de trabas a la integración de Ucrania en el engranaje del neocolonialismo de la UE, por las graves consecuencias que puede traer para sus propios planes de desarrollo e integración política con los demás países de su zona. Estos planes están basados en sus propias normas y no pueden prescindir de ellas sin arriesgarse a caer en las redes de la dependencia. Ya que, como ha escrito certeramente J.Vercueil en el nº 225 de Le Monde Diplomatique“Rusia heredó un sistema normativo proveniente de las URSS, que, aunque con algunas lagunas, envejecido y pesado, regula aún las relaciones económicas entre los países de la CEI. Teniendo en cuenta el contagio que provoca su difusión, una penetración de las normas europeas en Ucrania correría el riesgo de arrastrar al conjunto postsoviético mediante un efecto dominó. La reacción de Rusia proviene también de un sistema sobre el cual todavía descansa en gran medida su complejo industrial militar”.

Es necesario insistir en que la conservación y perfeccionamiento por Rusia de esa normativa, producto de su evolución histórica y de las relaciones establecidas no sólo con los países de su entorno, es de vital importancia. Con tanto mayor motivo en momentos en que los grupos monopolistas industriales y financieros de Occidente se valen de sus Estados para imponer a los demás las normas financieras y comerciales más ventajosas para ellos; es decir, las normas de la dependencia económica, financiera, comercial, militar y cultural del imperialismo.

La historia ha demostrado una vez más por la vía de los hechos, que no existe otra salida para evitar caer en las redes del capitalismo financiero internacional, que continuar aplicando las “normas del socialismo”. Claro que con éstas sólo no basta, ya que a lo más que se puede llegar con ellas es a consolidar un capitalismo de Estado de tipo burocrático, muy semejante al que se estableció en la última etapa de la existencia de la URSS. De manera que se hace necesario establecer de nuevo el poder de la clase obrera y las relaciones de producción auténticamente socialistas.

Después de la amarga y desastrosa experiencia vivida durante la etapa yeltsinista y de las más recientes embestidas recibidas de parte de los socios occidentales, es de suponer que esa gran verdad termine por imponerse de una manera consciente entre las masas populares. Puesto que éste es un asunto que escapa a la comprensión y voluntad de la burguesía (ya que apunta directamente contra sus intereses), tendrán que ser los trabajadores, dirigidos y encabezados por la clase obrera, los que asuman de nuevo esa misión histórica.

Se podría asegurar que éste es un problema que se ha ido gestando a lo largo de toda la evolución de la sociedad rusa y que (aunque no afecte únicamente a este país), se ha manifestado de diferentes formas y grado de “intensidad” en distintos momentos (recordemos las del eslavismo y populismo ruso del siglo XIX); un problema que, como sucede hoy, vino a resolver la teoría y la práctica del comunismo. No debe, pues, extrañar que hoy se haya recrudecido con particular virulencia, como consecuencia de la crisis general, ya crónica, que padece todo el sistema capitalista.

No obstante, tal como hemos apuntado, no va a ser del mundo exterior imperialista de donde va a llegar la solución a este importantísimo problema. En todo caso, las presiones y los intentos de acoso y de aislamiento que está llevando a cabo actualmente el imperialismo norteamericano para someter a Rusia a vasallaje, no van a lograr otra cosa, como ya ha sucedido otras veces, sino acelerar la toma de conciencia sobre la naturaleza de este problema y de la solución que está demandando.


Fuente: PRESOS

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