domingo, 9 de agosto de 2015

La cuestión nacional yemení y la división del país entre el Sur y el Norte

La identidad nacional yemení, como la del resto de países árabes, proviene de la descolonización de las potencias europeas de Oriente Medio y África. En el caso de Yemen, la potencia colonial era Reino Unido (Inglaterra) que mantenía ocupado todo el Sur del país, a partir del estratégico puerto marítimo de Adén, en el mismo golfo que lleva su nombre, a pocos kilómetros del estrecho de Mandeb, y por consiguiente del mar Rojo que conduce al canal de Suez (propiedad de Egipto).




División del país en Yemen del Sur y Yemen del Norte

El Reino Unido se marchó del Sur de Yemen en 1967, entonces se proclamó la República Popular de Yemen, que evolucionó en pocos años hacia un tipo de Estado socialista similar al soviético o el cubano. Yemen del Norte, sin embargo, que había alcanzado la independencia tras la I Guerra Mundial, con la derrota de los turcos otomanos, fue declarado un reino pero más tarde siguió los pasos del republicanismo panarabista de Egipto. Ambas regiones de Yemen no pudieron unificarse hasta la llegada de la perestroika soviética y las transformaciones subsiguientes en el "campo socialista" mundial.

Entre 1990 y 1991 se producían los acuerdos que posibilitaban la unificación yemení bajo el nombre de República de Yemen. Sin embargo, en 1994 se desataba una guerra civil entre el Sur y el Norte del país por desacuerdos en los resultados de las elecciones legislativas de 1993 durante tres meses (de mayo a julio de ese año).




Destitución del presidente del Yemen unificado por la "primavera árabe"

Tras la unificación del país, Ali Abdullah Saleh, que había sido presidente de Yemen del Norte, se convertía en presidente del Yemen unificado, no abandonando el cargo hasta la "primavera árabe" de 2011, cuando, tras las revueltas y el ataque contra el séquito presidencial de Saleh, este se marchó a Arabia Saudí y más tarde a Estados Unidos, para regresar en 2012 y renunciar oficialmente a la presidencia. El nuevo presidente del país sería el vicepresidente bajo Saleh, Abdo Rabbu Mansur Hadi. A su vez, Hadi, sería depuesto de la presidencia por la insurrección armada del partido/movimiento Ansarolá, del Norte de Yemen. Hadí se refugiaría poco después en el Sur, declararía que había sido desalojado de la presidencia por un golpe de Estado, y organizaría la "resistencia popular" frente a Ansarolá y sus seguidores, pasando más tarde al exilio en Arabia Saudí, donde recibiría el apoyo político y militar de la Liga Árabe a sus demandas.

El movimiento político Ansarolá proviene de 2004, cuando tomó las armas justo en el momento en que el país se embarcaba en la "guerra contra el terrorismo" de Estados Unidos.  Desde entonces, comenzó a detectarse la entrada del yihadismo de Al Qaeda en el desierto del Oriente de Yemen, con el apoyo de elementos del interior de Yemen. Este yihadismo se dedicó al reclutamiento y entrenamiento de seguidores, el secuestro para financiarse y el inicio de una campaña de atentados para desestabilizar al país y golpear a sus adversarios dentro de Yemen.

Por último, las reclamaciones del Sur de Yemen, desde la "guerra civil" de 1994, frente al Norte del país nunca se extinguieron. En el Sur de Yemen, una parte de la población considera que fue la parte que "perdió" en la unificación del país. Las diferencias sociales, económicas y políticas entre el Sur y el Norte del país son notables; el Norte montañoso y pobre, social y religiosamente es más tradicional y conservador que el Sur costero, cuya prosperidad se debe en buena medida al puerto internacional de Adén; además, en el Sur están las bases socio-políticas del Partido Socialista, fundado en la República Popular Democrática de Yemen (el Yemen del Sur socialista), mientras que en el Norte la organización social y política se basa más en lealtades tribales y religiosas, fundamentalmente los linajes zaidíes (corriente religiosa musulmana chiita surgida en el siglo VIII).

Actuación de Al Qaeda en Yemen

En medio de esta fractura social, económica, política y religiosa, la aparición del elemento yihadista/integrista de Al Qaeda complica mucho más la convivencia y la resolución de conflictos en la sociedad yemení, porque esta corriente ultra-ortodoxa exacerba los elementos más retrógrados y feudales de la cultura árabe basándose en una visión sectaria del Islam, también el recrudecimiento de este sectarismo integrista y feudal recuerda la influencia e intromisión de Arabia Saudí en los asuntos yemeníes desde que se estableció el reino de Yemen en el Norte del país en 1918.


La figura controvertida del ex-presidente Saleh planea sobre la actual crisis yemení, tanto como la de Arabia Saudí o Irán. Ejerciendo la presidencia de Yemení por veinte años, el estilo personalista de Saleh de ejercer el poder no ha podido por menos que granjearse adversarios y enemigos: denunciado por el Sur de Yemen por lo que consideran fue una administración de Saleh favorecedora de los intereses del Norte, las denuncias de corrupción y nepotismo fueron las que le obligaron a abandonar el poder; pero en el Norte su forma de ejercer el poder tampoco convenció, ni siquiera entre aquellos que profesaban su particular fe religiosa, la zaidí, de ahí el estallido de la insurrección armada de Ansarolá en 2004. Especialmente, la cuestión de la subida del precio de la gasolina ha sido un punto de inflexión en las diversas crisis yemeníes, desde la insurrección de Ansarolá en 2004 hasta la del verano del año pasado.

La presencia de Al Qaeda en Yemen también ha sido una excusa empleada por EE. UU. para intervenir militarmente en el país, a través de sus ataques con aviones no tripulados (drones) que, curiosamente, han atacado en diferentes ocasiones a pueblos del Norte de Yemen, donde se sitúan las bases sociales de Ansarolá (véase la noticia de Actualidad RT: "Un ataque con drón mata a 15 personas en una boda en Yemen").

Hoy por hoy, Ansarolá es un movimiento extendido por todo el Norte de Yemen, y que nutre tanto al ejército como a la administración del Estado. Esto también ha llevado a denunciar la injerencia de Irán en los asuntos yemeníes, dado que la actual República Islámica de Irán como el movimiento Ansarolá participan de la segunda gran corriente religiosa del Islam, la chiita. Ciertamente, el Yemen forjado a partir de la destitución de Hadi en enero pasado no podría haber sobrevivido al bloqueo impuesto por la Liga Árabe y haber continuado la guerra tanto contra los partidarios de Hadi como de Al Qaeda, llegando a atacar bases militares en la vecina Arabia Saudí, sino hubiera sido por el apoyo de Irán.


A falta de una solución negociada al conflicto yemení ¿auspiciada por el exterior?, bajo la presión terrorista de Al Qaeda, tras la cual se ve la propia estrategia de Arabia Saudí para apoderarse del país, las armas van a seguir hablando,  y con ello la destrucción de Yemen y la catástrofe humanitaria consiguiente.


Próximo artículo: El papel de las potencias extranjeras y de las instancias internacionales en el conflicto yemení.

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lunes, 3 de agosto de 2015

Insurrección popular-democrática de Yemen (2014-2015)

Como decíamos en el último post, vamos a dedicar una serie de entradas a la "revolución" o "rebelión" yemení. Vamos a ir desgranando la historia contemporánea de Yemen, retrocediendo poco a poco en el tiempo.

Una primera fase histórica, la más grave y que nos empuja a movernos a favor de Yemen y organizar una plataforma de apoyo, es la de este mismo año en curso que concluye, la de 2014-2015.

El movimiento insurreccional yemení, organizada en torno por el partido Ansarolá, enmarcado en la tradición religiosa local zaidí, del Norte de Yemen, también conocido como partido o movimiento de los Houthies, en honor a uno de sus principales líderes fallecidos durante su levantamiento, cobra fuerza a partir de las "primaveras árabes" de 2011. Durante ese proceso, y presionado por las revueltas y manifestaciones en el país, el presidente yemení Saleh dimitió para dejar su puesto al vicepresidente Hadi.

Las protestas de 2011 reforzaron al partido Ansarola, pero también posibilitaron el crecimiento del extremismo yihadista, refugiado en el desierto de Yemen. El verano pasado, la ola de protestas de 2011 se retomó debido al descontento de la población con el ritmo de los cambios, concretamente fue el alza del precio de la gasolina lo que provocó que se retomaran, esta vez focalizadas por el partido norteño zaidí (fuertemente armado). En septiembre del año pasado, el gobierno y los insurrectos llegaron a un acuerdo nacional denominado "de paz y cooperación nacional":




Pero las esperanzas de una solución negociada del conflicto yemení, focalizado en torno al enfrentamiento entre el presidente Hadi y Ansarolá, no llegaron al año nuevo. Entre acusaciones mutuas de vulnerar los acuerdos alcanzados, con la presión terrorista del yihadismo amenazando al país, en enero de este año Ansarolá obligaba a que Hadi dimitiera, tras lo cual, acto seguido, anunciaba la disolución del Parlamento y la formación de un comité gubernamental denominado "revolucionario". No obstante, Hadi huía en febrero al Sur del Yemen y declaraba ilegales las acciones alentadas por Ansarolá.

Arabia Saudí, el gran hermano de Yemen con el que comparte frontera por el Norte, se puso desde el primer momento del lado del "presidente" fugado Hadi, mientras que Irán se erigía como gran aliado geopolítico del partido yemení Ansarolá. Ese es el origen de la escalada del conflicto a finales de marzo de este año, cuando Arabia Saudí organizó una coalición de nueve países árabes para atacar al gobierno "revolucionario" de Yemen (se tratan de Egipto, Marruecos, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Bahrein y Sudán (*)).

¿Cuáles han sido las consecuencias humanitarias y civiles de la intervención militar de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí en Yemen?:

-  Número de heridos y muertos: el número varía en función de quien lo dé, pero podemos considerar como una organización fidedigna a la Organización Mundial de la Salud (OMS-ONU); según la OMS, el número de muertos en el conflicto a finales de julio era de 3.984 y el de heridos de 19.000, de los cuales 1.859 eran muertos civiles y 4.200 eran heridos civiles; según UNICEF, organización también vinculada a la ONU, la cifra de niños fallecidos a causa del conflicto a finales de julio sería de 365 (ya en el bombardeo contra la capital de Yemen, Saná, del 24 de abril, habrían fallecido 64 niños niños). La cifra de muertos de la ONG yemení "Centro Legal para el Desarrollo Humano" a finales de julio era de 4.025, mientras que fuentes próximas a los agresores reducían la cifra a un ridículo número de 1.256 o 1.276 víctimas, entre heridos y muertos (muy alejado de las cifras que se supone son reales).


Unicef denuncia que 365 niños han muerto durante el conflicto en Yemen

- Destrucción de infraestructuras civiles y uso de armas prohibidas por parte de Arabia Saudí: Según la ONG "Médicos Sin Fronteras", el bloqueo impuesto por la coalición agresora árabe a Yemen es tan criminal para la población como los propios ataques militares. Los hospitales son los más perjudicados por este bloqueo, ya que sufren múltiples carencias a la hora de atender a las víctimas del conflicto, además de ser objeto de los propios bombardeos. Por su parte, la ONG "Human Right Watch" ha calificado los ataques de Arabia Saudí contra zonas residenciales de Yemen como "crímenes de guerra" y ha denunciado el uso por parte de esta potencia agresora de bombas de racimo, consideradas como armas prohibidas por la legislación internacional (**). Además, se reportan ataques directos contra campos de refugiados (los desplazados por el conflicto superaban la cifra de los 500 mil a comienzos de mayo). Para la ONG "Amnistía Internacional" es cada vez más evidente que a los agresores no les preocupan las consecuencias de sus agresiones sobre la población civil: los ataques provocan que el agua, la electricidad y el combustible escaseen. La Agencia para la Coordinación de la Ayuda Humanitaria, de la ONU, reporta que los ataques militares de la coalición agresora causan un grave perjuicio sobre toda la infraestructura económica y social del país, así como a sus líneas de comunicación nacionales e internacionales (carreteras, líneas ferroviarias, aeropuertos, etc.). Según la Organización Mundial de la Salud, el 80 % de población yemení (23 millones de personas) se encuentra en una necesidad de ayuda urgente.


- Destrucción de patrimonio histórico-artístico: La UNESCO ha denunciado los bombardeos de la Ciudad Vieja de Saná, de la Ciudadela de Shiban y del casco histórico de Zabid, todos ellos enclaves que forman parte de su lista de patrimonio mundial en peligro. En ese sentido, ha incorporado a Yemen a la lista de países en los que es urgente actuar para preservar su patrimonio histórico-artístico (campaña "Unite4Heritage").


Acuerdos de alto el fuego incumplidos y perspectivas inmediatas del conflicto

Hasta el momento todas las treguas acordadas, o bien no se han respetado, o bien se han realizado de forma unilateral y la otra parte no las ha reconocido: durante el mes sagrado del Ramadán para los musulmanes (del 18 de junio al 17 de julio de este año), instancias internacionales encabezadas por la ONU intentaron fijar una tregua humanitaria, aceptada por el partido Ansarolá, entre los días 10 y 17 de julio, pero pocos minutos después de comenzar la tregua Arabia Saudí atacaba por aire las ciudades de Saná y Taiz.

Por su parte, Arabia Saudí anunció una tregua unilateral el pasado 27 de julio, tregua no reconocida por la otra parte del conflicto (y que se reduce a un mero gesto propagandístico del país saudita).

SOLO LA PRESIÓN INTERNACIONAL PUEDE OBLIGAR A ARABIA SAUDÍ Y AL RESTO DE COALIGADOS EN EL ATAQUE AL YEMEN A RECONOCER Y RESPETAR UNA TREGUA QUE REANUDE LA AYUDE HUMANITARIA INTERNACIONAL Y COMIENCE LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS PARA REPARAR LOS DAÑOS CAUSADOS A SU INFRAESTRUCTURA CIVIL POR LA INTERVENCIÓN ARMADA.

EN UN ESCENARIO INTERNACIONAL DE PROMOCIÓN DEL ACUERDO CIVIL Y POLÍTICO YEMENÍ PUEDE SOLUCIONARSE PACÍFICAMENTE EL CONFLICTO Y RECOMPONER EL DIÁLOGO NACIONAL ENTRE TODOS LOS PARTIDOS Y ACTORES ROTOS POR LAS DESAVENENCIAS ENTRE EL PRESIDENTE HADI Y ANSAROLÁ.


Próximo artículo: La cuestión nacional yemení y la división del país entre el Sur y el Norte

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(*) Aunque Egipto reconoce formalmente la necesidad de una solución política al conflicto yemení, en la práctica interviene en el conflicto aportando buques militares con el pretexto de que es necesario salvaguardar la seguridad del estrecho de Mandeb, paso obligado al canal de Suez que transita por sus tierras y que conecta al oceano Índico con el mar Mediterráneo.

(**) Expertos militares denuncian, según las imágenes recibidas, que Arabia Saudí podría haber utilizado una pequeña bomba nuclear en su ataque a Saná, capital de Yemen, el 20 de mayo (también se denuncia que no sería la primera vez que Arabia Saudí utiliza una bomba similar a las de neutrones de gran tamaño en el actual conflicto yemení): Información dada por Annur Latino (https://www.youtube.com/watch?v=otFLwqLNtB4) y por Hispantv.com (http://www.hispantv.com/newsdetail/Yemen/32687/Israel-habria-lanzado-bomba-de-neutrones-contra-Yemen-por-Arabia-Saudi), ambas fuentes basándose en una información de Veterans Today (http://www.veteranstoday.com/2015/05/21/358343/).

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